Las valientes de Sarmiento en Córdoba (1869-1989)

Este apartado rinde un sencillo y sentido homenaje a aquellos pedagogos y educadores que posibilitaron la creación de un pensamiento pedagógico latinoamericano y que, como acervo cultural, operan en la memoria activa de Latinoamérica como fuente inspiradora de nuevos pensares sobre la Educación. Ap...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Bono, Laura Cecilia, Paolantonio, Santiago
Formato: Artículo acceptedVersion
Lenguaje:Español
Publicado: Facultad de Educación. Universidad Católica de Córdoba 2015
Materias:
Acceso en línea:http://pa.bibdigital.ucc.edu.ar/4253/1/A_Bono_Paolantonio.pdf
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Descripción
Sumario:Este apartado rinde un sencillo y sentido homenaje a aquellos pedagogos y educadores que posibilitaron la creación de un pensamiento pedagógico latinoamericano y que, como acervo cultural, operan en la memoria activa de Latinoamérica como fuente inspiradora de nuevos pensares sobre la Educación. Apartado que sintetiza ideas y no una biografía detallada. La tríada educación, docencia y mujeres ocupó un lugar importante en el pensamiento de Domingo F. Sarmiento. En el primer viaje que Sarmiento realizó al hemisferio norte, conoció en EE.UU. al pedagogo Horace Mann, y prontamente adhirió a su propuesta educativa, en defensa de la educación pública, la que se basaba principalmente en la implementación de la lectura, el diseño del sistema escolar y la formación profesional del magisterio. En esa época, estableció una profunda amistad con la esposa de Mann, la educadora Mary Peabody, la que mantuvo a la distancia por décadas. Su influencia sería clave para los proyectos educativos y científicos que el futuro presidente llevaría adelante. Como presidente (1868-1874), Sarmiento convocó a trabajar en nuestro país a 65 maestros (61 mujeres y 4 hombres) de EE.UU., oportunidad en que Mary Peabody le ayudó a escogerlos. Las maestras que llegaron a nuestro país integraron el movimiento conocido como "las normalistas", fueron contratadas para fundar escuelas y formar educadores que contribuyeran al progreso de la educación. Eran jóvenes pero con experiencia docente y provenían de "buenas" familias. Su conducta y moral debían ser irreprochables y, en lo posible, debían tener aspecto agradable. Muchas de ellas fueron sufragistas y activistas del feminismo del momento.