Table of Contents:
  • Fil: Narciso, Vivian. Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Secretaría de Minería. Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR); Argentina.
  • Fil: Santamaría, Graciela R. Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Secretaría de Minería. Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR); Argentina.
  • Fil: Zanettini, Juan Carlos M. Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Secretaría de Minería. Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR); Argentina.
  • Fil: Leanza, Héctor A. Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Secretaría de Minería. Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR); Argentina.
  • La Hoja 3769-I, BARRANCAS, está ubicada en el sur de la provincia de Mendoza y noroeste de la provincia del Neuquén. La entidad más antigua reconocida corresponde a las volcanitas mesosilícicas del Grupo Choiyoi (Pérmico superior – Triásico medio) que forma parte del basamento de la cuenca Neuquina. A partir del Triásico superior se genera la apertura de depocentros en la citada cuenca, cuya sedimentación comienza con los depósitos de synrift de la Formación Remoredo, atribuida al Triásico superior – Jurásico inferior (Hettangiano). Posteriormente se verifica una inundación de la cuenca y - discordancia mediante - se depositan entre el Sinemuriano y el Calloviano inferior, las sedimentitas marinas del Grupo Cuyo, representado en la Hoja por las Formaciones Lajas y Los Molles con su Miembro Bardas Blancas. La máxima inundación se produjo durante el Aaleniano-Bajociano. La agradación de las distintas secuencias motivó la regresión del sistema que finalmente culmina en el Calloviano inferior con la desecación de la cuenca. En el Calloviano superior y hasta el Oxfordiano se inicia un nuevo ciclo de sedimentación, registrándose en el área estudiada la acumulación de las unidades superiores del Grupo Lotena (Formaciones La Manga y Auquilco). Después de esta colmatación, se deposita en el Kimmeridgiano la Formación Tordillo, constituida por capas continentales con participación volcánica al oeste, evidenciando para esta época la existencia de condiciones de subducción vinculadas a extensión cortical. El Grupo Mendoza, ya iniciado con la depositación de la Formación Tordillo, continúa con una ingresión marina que encuentra su máxima inundación en el Tithoniano. Hacia el Barremiano superior y el Albiano las condiciones hidrológicas de la cuenca comienzan a cambiar, registrándose la depositación de las secuencias clásticas y evaporíticas del Grupo Rayoso. Desde el Cenomaniano al Campaniano inferior, se depositaron en discordancia erosiva sedimentitas continentales del Grupo Neuquén. En el Santoniano superior – Campaniano inferior se emplazaron andesitas y pórfiros andesíticos y dioríticos de la Formación Pelán. Posteriormente, durante el Campaniano superior – Daniano, comienza una lenta subsidencia permitiendo una ingresión marina, esta vez atlántica, que da lugar a la depositación del Grupo Malargüe, representado en la Hoja por las Formaciones Loncoche, Roca y Pircala. Las evidencias regionales indican que el levantamiento de la cordillera comienza en el límite Paleoceno - Eoceno. Estos movimientos favorecieron además la regresión registrada al tope del Grupo Malargüe. Luego de la discordancia presente en la base de la Formación Agua de la Piedra, atribuida al Oligoceno, se verifica una fuerte actividad magmática que se extiende hasta el Mioceno inferior, con el emplazamiento de lavas andesíticas del Grupo Molle. Al inicio del Mioceno se depositaron sedimentitas con alto contenido piroclástico asignadas a la Formación Loma Fiera, que se apoyan en discordancia angular sobre las entidades infrayacentes. En el Mioceno medio se desarrolla un evento magmático de gran importancia, con una fase intrusiva perteneciente al Grupo Domuyo y otra de naturaleza efusiva denominada Grupo Palauco. Simultáneamente con este evento tiene lugar la sedimentación de la Formación Tristeza. Durante el Mioceno tardío y el Plioceno, la actividad ígnea continua siendo intensa, y está representada por el magmatismo ácido de la Formación Huincán, mientras que en la cuenca de antepaís se acumularon las sedimentitas de la Formación Letelier. Lavas básicas de la Formación Coyocho se emplazaron en el Plioceno. En el límite Plioceno-Pleistoceno la actividad volcánica está representada por las volcanitas de la Formación Tilhué. En el Pleistoceno temprano se inicia la construcción del aparato volcánico del Payún Matrú, de naturaleza dominantemente andesítica, incluyendo las Formaciones Payún Matrú y Chapúa. La evolución de este centro volcánico se extiende en el tiempo, verificándose en el Pleistoceno superior la acumulación de tobas ignimbríticas de la Formación El Portezuelo y posteriormente, en el límite Pleistoceno – Holoceno el emplazamiento de la Riolita Cerro Domo. Durante el Holoceno la actividad volcánica continúa, manifestándose en primer término el derrame de basaltos olivínicos (Formación El Puente), luego traquitas y pumicitas (Formación La Planchada), andesitas (Andesitas Matrú) y, nuevamente, basaltos olivínicos (Formación Tromen), con los que finaliza la actividad ígnea en la región considerada. En el Pleistoceno tardío y hasta tiempos recientes, la región estuvo sometida a procesos de englazamiento, de modo que en las alturas occidentales se desarrollan geoformas producto de la acción glacial. Finalmente, completan el cuadro estratigráfico del Cuaternario los depósitos de remoción en masa, aluviales y coluviales y aluviales recientes. Los recursos minerales de la comarca consisten principalmente en cobre sedimentario, depósitos de azufre bioepigenético y sales. El fuerte de la actividad económica de la región se basa en la explotación de los yacimientos petrolíferos.