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  • Introducción: ¿Qué puede ofrecer la estética teológica a la recomposición de la comunión? Esa es la cuestión a la que estamos intentando dar respuesta en este panel con el que concluyen tres días de intenso intercambio. Algunas breves precisiones semánticas. La estética teológica, que hace cincuenta años inauguraba Hans Urs von Balthasar como disciplina, no considera al arte y la literatura como punto de partida de su reflexión. Su objeto es la gloria de la figura de Dios que se manifiesta en la historia, de modo libre y vivo, sin mediación de conceptos, en textos y estilos diversos. En efecto, se trata del kabod o gloria divina, vale decir, de las entrañas de Dios manifestándose en la transparencia del misterio que acontece en la forma sensible del texto y estilo históricos. La gloria acontece justamente allí donde el contenido abisal del Amor irrumpe en la “apariencia real” del Necio humillado de la cruz: la kénosis como vaciamiento en el que se hace patente el amor. Y, sin embargo, por ser analogados de la belleza originaria y de la gloria divina y en virtud de su propio logos simbólico y metafórico común al lenguaje bíblico, Balthasar vio en la literatura y las artes una instancia de renovación profunda para la teología. Hoy nos encontramos en un segundo círculo de recepción de la estética teológica al cual se suman nuevos temas, voces y contextos. En este marco, nuestra propuesta es pensar la hospitalidad en clave estético teológica, manteniendo el horizonte del diálogo interdisciplinario entre literatura y teología, pero tomando distancia del contexto de la visión moderna del otro, para situarnos en el horizonte de la alteridad posmoderna. Así buscamos aventuramos más allá de la dimensión ética para abrir la hospitalidad hacia la dimensión estético teológica de raíz trinitaria, lo cual realizaremos a partir del texto literario. La elección por la poesía de Christophe Lebreton (1950-1996) responde a una doble motivación: por un lado, porque fue la lectura de sus escritos la que dio origen al amor como tema del congreso, y por otro, porque en pocos días se cumplirán veinte años de su martirio en Argelia lo cual otorga un carácter de evidencia incontestable a su palabra. Desarrollaremos el tema en tres partes. Primero, consideraremos la hospitalidad como figura en el dinamismo fenomenológico de la estética teológica, a saber, la gratuidad y el justo afinamiento como expresión de la concordancia absoluta entre fondo y forma. Segundo, abordaremos la hospitalidad como texto carnal en el dinamismo de la expressio-impressio, a fin de mostrar el modo cómo la perspectiva estética amplía el horizonte de la vulnerabilidad abarcando a ambos términos de la relación. En tercer lugar, presentaremos la hospitalidad como estilo relacional de comunión a partir de la proposición de la nupcialidad como categoría central de una estética teológica para el hombre sediento de la intimidad del amor.