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  • Introducción: Desde siempre, las historias míticas y poéticas de amor se sitúan entre los extremos del olvido y la inmortalidad, entre un deseo no cumplido y su recuerdo eterno. Y ya entre los poetas más antiguos,la renuncia al amor se vincula de manera inseparable con su eternización poética. El momento en el que Orfeo atraviesa el río Leteo, resistiendo a la ley del olvido y mirando hacia atrás para, por fin, ver a Eurídice, funda un tópico que recorre la lírica amorosa desde la Antigüedad hasta la época moderna. La correspondiente escena mítica se caracteriza por una serie de oposiciones fundamentales que se reactualiza en incontables historias literarias de amor. Por una parte, los afectos trascienden la ley del olvido en la obra poética, por otra, los textos conservan la experiencia de la pérdida, de la ausencia y de la muerte. Los ejemplos de esta dialéctica negativa son incontables, y los podemos rastrear desde los vates de la Antigüedad, pasando por los trovadores medievales y los grandes autores del Renacimiento italiano, hasta los poetas románticos y del siglo XX. Además, casi siempre el amor se “hace historia” en una ficción autobiográfica. Dentro de esta larga historia voy a dedicarme a tres obras claves que se sitúan entre el fin del medioevo y la época barroca. El centro de cada una lo ocupa el mito de Orfeo con su dialéctica paradójica entre la muerte, el olvido y la inmortalidad. Empezaré este itinerario con Dante, que está esperando en los últimos cantos del Purgatorio de su Divina Commedia a la orilla del río Leteo, donde encuentra a Beatrice por primera vez después de su muerte, contada en la Vita nova. Continuaré con Francesco Petrarca, quien, muy pocos años después, hará una interpretación profundamente diferente y renacentista del mismo mito, la cual anticipará la versión de Francisco de Quevedo, el gran poeta del engaño barroco con el que terminaré este recorrido.